Sáb. Nov 28th, 2020

BUENOS AIRES (PED) Por Daniel do Campo Spada.- La Comisión de Ciencia y Tecnología del Senado de la Nación Argentina escuchó el pasado 10 de noviembre a Hugo Albani y Vicente Campenni, Director y Gerente General respectivamente del INVAP, empresa autónoma con participación estatal de Río Negro con proyección internacional. La Presidenta de la Comisión, la Senadora Silvina García Larraburu manifestó a cada rato su orgullo de ser de la misma provincia. Los responsables explicaron las distintas utilidades de tener un desarrollo propio de tecnología.Albani, uno de los primeros científicos que integraron la empresa nacida en 1976 bajo la conducción del físico Conrado Varotto, quien le imprimió el concepto de autarquía al INVAP (Innovación Aplicada Sociedad del Estado). “Solo nos vamos a sostener con lo que vendamos”, expresó, mas allá de que su principal cliente e inversor sean los Estados provincial y Nacional. Ante los Senadores presentes explicó que el primer gran salto lo generó el poder venderle un reactor nuclear a Argelia a 1985. Desde allí todo se trató de poner la ciencia al servicio de quien lo requirierse.
Albani agregó la anécdota de que la Argentina estaba con un gran problema en la radarización del espacio aéreo y por ello, con gran impulso de los tres gobiernos peronistas entre 2003-2015 pusieron nuevamente al país entre los más seguros del mundo ya que en la actualidad se cuenta con 8 radares primerios, 23 secundarios y 16 metereológicos. Esos desarrollos van de la mano de las actividades ligadas a los satélites que es lo que INVAP tenía como especialidad previa. En realidad son una empresa autónoma de “alta tecnología aplicada” destinada a resolver problemas.
El Gerente General Vicente Campenni, explicó además que una empresa como INVAP permite tener un desarrollo propio que no solo genera divisas cuando exporta sino cuando esos dineros no tienen que ir al exterior. “El 80 % de nuestros insumos, los conseguimos en Argentina y eso también es trabajo para cientos de pymes”, expresó. De ese porcentaje la mitad la produce la misma compañía (que no tiene socios privados) y la otra mitad empresas argentinas, “a muchas de las que ayudamos a que se formen”, concluyó. Además explicó que esa acción de mano de obra calificada evita la migración de los principales cerebros, de los que la mayoría son hijos de las Universidades Públicas.

 

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